Arrancar una actividad de consultoría en solitario suena muy bien sobre el papel. Libertad, horarios flexibles, elegir clientes… y ya. En la práctica, es otra historia. Estás solo frente al portátil, un martes cualquiera, con un café ya frío, preguntándote : “vale, ¿por dónde empiezo de verdad ?”. Si te reconoces un poco là-dedans, tranquilo,